La situación estratégica de Orense convirtió a la ciudad en un importante núcleo comercial desde la Edad Media.
Muchos de los castillos y fortalezas que desde el siglo XI empezaron a construirse en Orense fueron seriamente dañados en el siglo XV durante las revueltas irmandiñas, revueltas que se originaron entre el pueblo para protestar contra la opresión señorial.