Los datos más fiables de este castillo se remontan al siglo XVII, cuando el arzobispo Pere de Cardona lo vendió al cónsul de Holanda, Joan Kies Helmont, quien fue promotor de una de las fábricas de aguardiente en eñ Campo de Tarragona.
Fue propiedad de sus sucesores hata 1899, cuando lo adquirió el Conde de Sicart y transformó el edificio, dándole un aspecto neomedieval con amplios ventanales.